Anime
Tesuka sentó las bases del manga y el anime, y abrió la puerta hacia el exterior
a nuevos creadores e historias, y que estos tuvieran una buena acogida. Corrían los años 70, y representó un boom para la industria del anime, quién no recuerda las series de Speed Racer, mejor conocida como
Según una entrevista realizada a Hisateru Furuta, un ex ejecutivo del departamento de investigación de la cadena NHK Broadcasting, el éxito de los seriales animes, no sólo se debieron a la innovación, y a la calidad de los mismos, sino también a tres factores. El primero, la gran cantidad de capítulos con los que cuentan los animes japoneses, en comparación con los seriales americanos, lo que facilitaba la tarea de la programación televisiva. El segundo factor, la de más peso, el precio es muy bajo, y eso traducido al final en costes y beneficios, hacía que el comprar anime se convirtiera en un producto rentable. El tercer factor, fue la creación de nuevas cadenas televisivas, las cuales contaban con medios limitados para producir sus propios programas, por lo que la búsqueda de programas extranjeros era la opción, y entre ellos los seriales de anime llenaban la cuenta perfectamente. En los años 80, el anime continuó en su actividad frenética de expansión, y realizó su inclusión a sus vecinos asiáticos. Así, series como Ikkyu-san producida por Toei Doga Animation fue emitida en Hong Kong, Tailandia, y China, en éste último fue un éxito así como la canción principal que presentaba la serie. Doraemon de Fujio Fujiko fue otro triunfo que se apuntó el movimiento anime, y comenzó a ser transmitida en Hong Kong y Tailandia, para continuar su emisión en el resto de Asia con un fuerte éxito. En el año 1989, Akira fue llevado a la pantalla. El manga de Katsuhiro Otomo, que había causado sensación en su primera aparición en la revista Young Magazine en 1982, no dejó indiferentes al público adolescente americano. Como mercado paralelo, se comienza a comercializar animes en formato de video (los famosos OAV-Original Animation Video), con imágenes digitalizadas y colores más intensos y nítidos.
Los años 90, corrieron sin mucha gloria para el anime, pero a mediados de esa década hizo su aparición la serie Pokemon (forma abreviada de Poket Monsters), que fue todo un fenómeno mediático, y cuya premier cinematográfica fue de 10 millones de dólares el primer día, marcando un nuevo record en el box-office de una producción japonesa. Esto abrió otro nuevo mercado, como lo es el de los videos juegos. La Nitendo en esos años era un artículo imprescindible dentro de la gama de juegos de niños y adolescentes.
Indudablemente, las series que marcaron esa década
fueron Dragon Ball, Ghost in the Shell, Sailor Moon, Neo Genesis Evangelion, Saint Seiya (mejor conocida como Caballeros del Zodíaco), Dragon Quest, y Super Campeones.
Fue de nuevo en el año 2003, que gracias a la película de Hayao Miyazaki, “El viaje de Chihiro” o Sen to Chihiro no Kami Kakushi (Spirited Away), ganadora del Oscar al mejor film de animación, ayudó a generar interés por las producciones japonesas en los espectadores, incluso por las productoras americanas, ya que la Buenavista obtuvo los derechos de distribución del estudio Ghibli en 2002.Con la aparición de la cadena Cartoon Networks, Jetix y más recientemente Canal Buzz, los niños, adolescentes y adultos podemos seguir disfrutando del genero anime, aunando a ello el interés de editoriales como Planeta, Panini, Norma, y Glénat, en comprar los derechos de las series mangas, y traducirlos para que lleguen a nuestro mercado.
Cada año, en el mes de agosto y a final de año, se lleva a cabo en Tokio la convención de manga llamada Comike o Comiket (forma abreviada de Comic Market). En ella se dan cita durante tres días, artistas individuales o en grupos, que han publicado libros de forma independiente. En ella se reúnen los mejores exponentes del manga, y anime, animados por los “cosplays”, que son las personas que se disfrazan de los personajes del manga y anime (forma abreviada de costume play), y de la “gente Karaoke”, esos que se animan a cantar las canciones de presentación de las series anime.
En Barcelona, también cada año contamos con el Salón del Manga, con la misma duración de tres días. Este año fue la 12ª edición del mismo, realizada en el mes de octubre, y tuvimos la oportunidad de contar con grandes autores del manga contemporáneo como Masukazu Katzura, Munky Punch, Hideshi Hino, Tachibana Higuchi, y Atsuko Nakajima, así como el cantante de canciones de animes, como Dragon Ball y Caballeros del Zodíaco, Hironobu Kageyama.Cada año, esta afición o hobby va captando a nuevos adeptos o otakus, y prueba de ello son las cifras de ventas, así como los visitantes al Salón que se incrementa con el paso de los años.Un elemento, que juega un papel importante dentro del mundo del manga y el anime, son los traductores. Son entes omnipresentes, y a los que no se les da importancia, pero que gracias a su trabajo nos enteramos de las hazañas de nuestros súper héroes, o de los chistes de Shin-chan, o de los inventos del adorable gato Doraemon, así como de aspectos de la cultura japonesa.En la próxima entrega, leeréis una entrevista que me concedió Marc Bernabé. Marc Bernabé es traductor de japonés, al castellano y al catalán. Debemos agradecerle que tuviera la idea ingeniosa de enseñarnos japonés, uniéndolo al manga. Junto con Verónica Calafell, han creado el método de aprendizaje autodidacta de japonés llamado: “Japonés en Viñetas”, conformado por Japonés en Viñetas I y II, los cuadernos de ejercicios I y II, y más recientemente Kanji en Viñetas I, en el que también participaron Alberto Aldarabí y Gea Cassinello a los lápices. El mismo está resultando un éxito, no sólo en España sino en el resto de Europa, ya que ha sido traducido a siete idiomas. De momento, daros un paseo por su página Web Nipoweb, y por la de Daruma.
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